jryan01
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Sinopsis de la película: "Marfil Cortés, hija de un empresario español, es secuestrada en Nueva York. Su padre contrata al guardaespaldas Sebastián Moore. Entre amenazas y engaños, surge una atracción inevitable.".
Clip.
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¿De verdad creen que Yelena no me dedicó muchas de esas expresiones? Con esa manera suya de mirarme y esos gestos que parecían decir: «Tírame del cabello» o «rómpeme por todos lados». Ja. Tenía un modo muy particular de provocar, incluso cuando no decía una sola palabra.
Pero en la vida real las cosas no son tan elegantes ni tan espectaculares como suelen mostrarse. Pero al salir de la ciduad, y en una zona rural, lejos de cualquier escenario y sin música de fondo, bastaba el estampido de un disparo para que Yelena se quedara inmóvil. No era falta de valor. Era una reacción natural ante un sonido que el cuerpo reconoce antes de que la mente alcance a comprenderlo. Yo solo le enseñé lo básico: cómo respirar, cómo mantener los pies firmes y cómo no perder por completo el control.
Una bailarina de ballet posee ventajas evidentes: elasticidad, coordinación, equilibrio y una disciplina física extraordinaria. Yelena tenía todo eso. Con sus 54 kilos y 1,70 metros de estatura, era ligera, rápida y precisa.
Además, sí, que contaba con una memoria corporal poco común. No solo recordaba los movimientos; podía reproducirlos con exactitud, como si cada gesto estuviera guardado en sus músculos, eso sí es real.
Pero eso no significaba que pudiera enfrentarse, de igual a igual, a un hombre de 1,91 metros y 90 kilos. En una situación real, la fuerza y el peso importan. Mucho. Por eso nunca intenté convertirla en algo que no era. El objetivo no consistía en que venciera a cualquiera, sino en que aprendiera a conservar la calma, aprovechar su rapidez y ganar el tiempo suficiente para salir de una mala situación.
Y que nadie piense que empezamos con el pie derecho. Eso solo ocurre en las historias demasiado bien contadas. Durante el entrenamiento básico tuvimos que volver a lo más elemental: la posición de apoyo, el equilibrio, la distancia y la forma correcta de mantener los brazos. Desde fuera podía parecer poca cosa. Para ella, sin embargo, cada detalle exigía esfuerzo.
La pequeña pegaba fuerte, eso hay que reconocérselo. Pero antes tuvo que recibir un par de golpes controlados que la mandaron al suelo. No por crueldad, sino para que entendiera una verdad sencilla: en una situación de tensión, el cuerpo no siempre obedece como uno espera. Hay que aprender a caer, respirar, levantarse y volver a colocarse.
Así es el entrenamiento real. Primero se aprende a resistir; después, a moverse; y solo al final, a responder. No hay glamour, ni poses perfectas, ni música acompañando cada golpe. Hay cansancio, miedo y silencios incómodos. Y, de vez en cuando, también hay una sonrisa entre dos personas que saben que el esfuerzo compartido puede acercarlas más que cualquier palabra.
La película estuvo buena; algo teatralizada, pero sí. El ruso que utilizan allí en el filme también resulta algo trillado, y muy poco. Y la actriz principal bonitilla, pero no es como mi Yelena.
El equipo que utiliza el "supuesto" «custodio» no es de última generación, pero sí es real.
La historia sigue a una joven rica e independiente que vive en Nueva York y es hija de un poderoso empresario español. Su vida cambia radicalmente cuando es secuestrada en Central Park y aparece posteriormente en un hospital sin recordar con claridad qué ocurrió. Aunque ha sido liberada, la amenaza contra ella continúa, por lo que su padre contrata a Sebastián Moore, un guardaespaldas reservado, disciplinado y aparentemente inaccesible.
Al principio, Marfil rechaza la presencia de Sebastián porque siente que la vigila y limita su libertad. Ella está acostumbrada a tomar sus propias decisiones, mientras que él considera que su trabajo consiste en mantenerla a salvo a cualquier precio. La convivencia forzada provoca constantes enfrentamientos, pero también una atracción cada vez más evidente entre ambos. La relación se desarrolla lentamente, a través de la tensión, la desconfianza y la necesidad de que los dos aprendan a confiar el uno en el otro.
El conflicto no se limita al romance. Ella sigue siendo objetivo de personas peligrosas y, mientras Sebastián intenta protegerla, ambos descubren que el secuestro está relacionado con amenazas, secretos familiares y una red de intereses no tan claros como parecen. La película combina así el esquema clásico de “la heredera y su guardaespaldas” con persecuciones, ataques y escenas de acción. Marfil no es presentada únicamente como una joven en peligro: también sabe defenderse, practica boxeo y defensa personal, y lucha por conservar su independencia.
Explicación
La película gira principalmente en torno al conflicto entre protección y libertad. Sebastián cree que proteger a Marfil significa controlar cada riesgo que la rodea; Marfil, en cambio, considera que aceptar esa protección puede hacer que pierda el control sobre su propia vida. Su romance nace precisamente de esa tensión: ambos tienen que superar sus prejuicios y revelar heridas personales que mantienen ocultas.
También existe un conflicto entre el deber y el deseo. Sebastián intenta mantener una distancia profesional, pero sus sentimientos por Marfil interfieren cada vez más con su trabajo. Marfil, por su parte, pasa de ver a Sebastián como un carcelero a reconocerlo como la persona en quien puede confiar. La relación no se presenta como sencilla ni completamente sana desde el principio, sino como una conexión intensa y complicada, marcada por el peligro y la dependencia emocional.
El final funciona más como una continuación abierta que como una conclusión definitiva. La película desarrolla el origen de la relación entre Marfil y Sebastián y deja pendientes varias amenazas y secretos para la segunda parte, titulada Enfrentados: Ébano. Por eso, el interés principal de Drawn Together está tanto en descubrir quién amenaza a Marfil como en observar cómo evoluciona la relación entre los protagonistas.
Conclusión:
La película apuesta por la química entre ambos, el drama familiar y el suspense, aunque parte de la crítica consideró que la trama resulta predecible y que algunos personajes y conflictos podrían haberse desarrollado con mayor profundidad.
Muchos pueden llegar a esa "conclusión", pero uno que vivió algo parecido a esa situación al otro lado del planeta (e incluso contra todo pronóstico) las chances de salir allí eran menos del 20 %. - Donde las traiciones de antiguos aliados ( y con la ayuda de terceros involucrados ) el retorno no hubiese sido posible, donde quizás no estaría escribiendo estas palabras aquí, a lo sumo un titular más de los que se ven (o los dejan trascender) por los medios, de alguien que podría haber sufrido un "supuesto" accidente, o simplemente resbalarse de un piso 20, atravesando varios centímetros -de vidrio laminado de seguridad, sin alguna razón aparente e inexplicable, el resto no hace falta que lo comente.
Como diría Yelena, en un fin de semana largo de 4 días, 12 cariños, otra vez no! por favor! Jhonnie ; en Bariloche, Sur de Argentina, eso sucede porque «Es que le has cogido cariño; ya le echas de menos». -
Hace 48 horas, Yelena me preguntó:
—Jhonnie, ¿en septiembre siempre hay nieve?
Mi amor, llevo más de cuarenta años viviendo a uno u otro lado del Atlántico, y jamás había visto un clima tan cambiante como tu humor, cariño. ¡La naturaleza, al menos, tiene la decencia de avisar cuando va a nevar! Jajaja.
—Como le mencioné, Yele: amor, ¿cómo no voy a tenerle envidia a tu corazón? —se pregunta ella—. ¿Y sabes por qué? Porque él te “bombea” a toda hora, jajaja. ¡Ay, Jhonnie! Sí, claro… igual que tus pellizcones, nalgadas y mordiscos.
Bromas, a Yelena!,
**Ante cualquier médico, consulte a su duda.**.
—¡Yele, tengo una duda! ¡Ja, ja!
Como cuando vas al dentista y, en vez de anestesia, te da Viagra.
—¿Para qué?
—¡Para que te agarres de algo cuando te saque la muela! ¡Ja, ja! Te la mandó sin anestesia.
Los fines de semana, ella le pregunta a Jhonnie:
—Jhonnie, ¿qué vas a cocinar?
—Lo que aprendí de mi abuela italiana.
—¿Y qué vas a preparar?
—Arroz con camarones. El plato principal es liviano, las bebidas son saludables… ¡y vamos a darle a diez milanesas con papas!
Ella se ríe y se pone coloradísima. ¡Ja, ja!
—Cariño, yo no tengo la culpa de tener la mitad de mi genética italiana, jajaja.
Al final, quizá el problema no sea el signo zodiacal, sino la convivencia entre un ex-militar y una mujer capaz de cambiar el clima, el humor y el presupuesto familiar.
Actualizado: Octubre 8, 2026.-
.- Una de las mayores preocupaciones de Yelena —que ya tenía los senos grandes después de los trillizos y ahora, con los mellizos de apenas cuatro meses, ¡ni les cuento!— es que se toma todo muy a pecho. Jajaja.
Johnnie, ¡los tengo enormes! Me los quiero achicar —me dice.
!Ni lo pienses! Dios y la naturaleza te los dieron así; ahí está la perfección —le respondo, muy convencido de mi argumento, claro. Jajaja.
Yelena tiene un corazón enorme. Que los senos le queden por delante no es problema mío… ¡yo no me meto en asuntos de primera fila!
Como aquella vez que mi suegro —el papá de Yelena— me puso una Makarov en la frente, convencido de que así me iba a achicar y salir corriendo. ¡Pero el que se asustó fue él!También existe un conflicto entre el deber y el deseo. Sebastián intenta mantener una distancia profesional, pero sus sentimientos por Marfil interfieren cada vez más con su trabajo. Marfil, por su parte, pasa de ver a Sebastián como un carcelero a reconocerlo como la persona en quien puede confiar. La relación no se presenta como sencilla ni completamente sana desde el principio, sino como una conexión intensa y complicada, marcada por el peligro y la dependencia emocional.
El final funciona más como una continuación abierta que como una conclusión definitiva. La película desarrolla el origen de la relación entre Marfil y Sebastián y deja pendientes varias amenazas y secretos para la segunda parte, titulada Enfrentados: Ébano. Por eso, el interés principal de Drawn Together está tanto en descubrir quién amenaza a Marfil como en observar cómo evoluciona la relación entre los protagonistas.
Conclusión:
La película apuesta por la química entre ambos, el drama familiar y el suspense, aunque parte de la crítica consideró que la trama resulta predecible y que algunos personajes y conflictos podrían haberse desarrollado con mayor profundidad.
Muchos pueden llegar a esa "conclusión", pero uno que vivió algo parecido a esa situación al otro lado del planeta (e incluso contra todo pronóstico) las chances de salir allí eran menos del 20 %. - Donde las traiciones de antiguos aliados ( y con la ayuda de terceros involucrados ) el retorno no hubiese sido posible, donde quizás no estaría escribiendo estas palabras aquí, a lo sumo un titular más de los que se ven (o los dejan trascender) por los medios, de alguien que podría haber sufrido un "supuesto" accidente, o simplemente resbalarse de un piso 20, atravesando varios centímetros -de vidrio laminado de seguridad, sin alguna razón aparente e inexplicable, el resto no hace falta que lo comente.
Como diría Yelena, en un fin de semana largo de 4 días, 12 cariños, otra vez no! por favor! Jhonnie ; en Bariloche, Sur de Argentina, eso sucede porque «Es que le has cogido cariño; ya le echas de menos». -
Hace 48 horas, Yelena me preguntó:
—Jhonnie, ¿en septiembre siempre hay nieve?
Mi amor, llevo más de cuarenta años viviendo a uno u otro lado del Atlántico, y jamás había visto un clima tan cambiante como tu humor, cariño. ¡La naturaleza, al menos, tiene la decencia de avisar cuando va a nevar! Jajaja.
—Como le mencioné, Yele: amor, ¿cómo no voy a tenerle envidia a tu corazón? —se pregunta ella—. ¿Y sabes por qué? Porque él te “bombea” a toda hora, jajaja. ¡Ay, Jhonnie! Sí, claro… igual que tus pellizcones, nalgadas y mordiscos.
Bromas, a Yelena!,
**Ante cualquier médico, consulte a su duda.**.
—¡Yele, tengo una duda! ¡Ja, ja!
Como cuando vas al dentista y, en vez de anestesia, te da Viagra.
—¿Para qué?
—¡Para que te agarres de algo cuando te saque la muela! ¡Ja, ja! Te la mandó sin anestesia.
Los fines de semana, ella le pregunta a Jhonnie:
—Jhonnie, ¿qué vas a cocinar?
—Lo que aprendí de mi abuela italiana.
—¿Y qué vas a preparar?
—Arroz con camarones. El plato principal es liviano, las bebidas son saludables… ¡y vamos a darle a diez milanesas con papas!
Ella se ríe y se pone coloradísima. ¡Ja, ja!
—Cariño, yo no tengo la culpa de tener la mitad de mi genética italiana, jajaja.
Al final, quizá el problema no sea el signo zodiacal, sino la convivencia entre un ex-militar y una mujer capaz de cambiar el clima, el humor y el presupuesto familiar.
Actualizado: Octubre 8, 2026.-
.- Una de las mayores preocupaciones de Yelena —que ya tenía los senos grandes después de los trillizos y ahora, con los mellizos de apenas cuatro meses, ¡ni les cuento!— es que se toma todo muy a pecho. Jajaja.
Johnnie, ¡los tengo enormes! Me los quiero achicar —me dice.
!Ni lo pienses! Dios y la naturaleza te los dieron así; ahí está la perfección —le respondo, muy convencido de mi argumento, claro. Jajaja.
Yelena tiene un corazón enorme. Que los senos le queden por delante no es problema mío… ¡yo no me meto en asuntos de primera fila!
—¿Tú no tienes miedo de morir? —me preguntó.
—No, señor. Yo sé cuándo me voy a ir de este mundo —le contesté, muy tranquilo… aunque, con una pistola en la frente, tampoco era cosa de ponerse a discutir.
Para aliviar un poco la situación, mi suegro cambió de tema y me preguntó:
—¿Tú quieres pedir la mano de mi hija?
—No, señor. Además, tenemos la misma edad —le dije—. No pretendo su mano; la pretendo entera. Jajaja.
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-Actualizado, lunes 12 de Octubre:Incluye, anécdota graciosilla!.-
**Lunes 12 de octubre de 2026: una anécdota jocosilla, jaja**
El viernes 9 dejamos a los niños con la suegra —gracias a Dios, se porta muy bien como abuela y, a sus 46 años, está estupenda; en esta familia la genética viene fuerte—. Teníamos todo listo: el coche, el hotel y muchas ganas de pasar un lindo fin de semana, solos y sin los niños. Por aquí todavía estamos de fin de semana largo: hasta hoy, lunes.
Un amigo que tiene un pequeño hotel boutique me había preparado todo discretamente y con algo de anticipación. La idea era ir a repimporotear y a comer a lo bestia. A decir verdad, necesitaba desenchufarme de todo; esa es la pura verdad. ¡Como sería la cosa que el dueño del hotel hasta me dejó el número de un médico de emergencia, por las dudas! Jaja, él ya sabe cómo soy.
El viernes por la noche, el sábado y el domingo, Yelena y yo le dimos a todo como cuando éramos solteros. Jaja. No me sentía tan exhausto desde que empecé a trabajar, a los 14 años. Claro, se me despertó el indio que llevaba dentro.
Y esa felicidad probablemente no se explica solo por las calorías: la intimidad, el contacto, el placer y compartir una escapada pueden acercarnos y ayudar a aliviar el estrés. Durante la actividad sexual también intervienen sustancias como las endorfinas y la oxitocina.
Como anécdota, el lunes 12 me levanté a las 7:20 de la mañana y encontré a mi suegra en el pasillo, llevando ropa a la lavadora. Anya me preguntó:
—¿Te encuentras bien?
Le dije que sí. Vi a los trillizos jugando con los Lego y a Gianfranco desayunando en su habitación. Después de tantas idas y venidas, sí, me encontraba algo mareado; eso pasa cuando tienes demasiadas cosas en la cabeza y no consigues desenchufarte del todo.
Yelena estaba en la cocina, con una bata larga hasta las rodillas. Le dije:
—¡Buenos días, amor! Uy, qué rico huele… y no me refiero precisamente al desayuno. Jaja.
Ella lo preparaba muy bien, eso sí.
A Yelena se le notaba lo contenta: le brillaban el pelo y la piel, y tenía una sonrisa de oreja a oreja. Nada de diagnosticar feromonas: seguramente eran la felicidad, el descanso y un fin de semana muy bien aprovechado. Así que le pregunté:
—Che, amor, ¿por qué no me despertaste temprano? El reloj no sonó a la hora de siempre, me dejaste dormir y ahora tengo que ir a trabajar.
Yelena me miró y me dijo:
—Mi vida, ¡es feriado! Tómate un café cargado, come un pancito con queso azul y toma un jugo de naranja.
Después, con esa sonrisa de quien sabe perfectamente lo bien que lo pasó, añadió:
—Jhonnie, amor, qué lindo fin de semana pasamos… Aunque fue bastante intenso, ¿no?
Ella caminaba con cierta dificultad, como temblequeando, jaja. Le pregunté por qué, y me respondió muy seria —o haciendo el intento—:
—Rompiste tu propio récord… y no precisamente comiendo. Jaja.
Y se echó a reír.
Yo todavía pensaba que había perdido la noción del tiempo y que tenía que ir a trabajar… Pero no: ¡era feriado! Jaja.
Me falta algo… ¡ups, los mellizos! Terminé mi desayuno, fui a verlos mientras ellos seguían dormiditos, bien satisfechos después de tomar pecho de Yelena. Uf… Espero no haberme olvidado de nada más, pensé.
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